Evitar lesiones

La práctica del ciclismo como actividad recreativa-deportiva es inclusiva y permite que lo practiquen desde niños hasta adultos mayores; produce muchos beneficios a nivel físico: mejora la potencia aeróbica, fortalece el corazón y aumenta la capacidad muscular. También es muy adecuado para quemar grasas.

Esta práctica parece no presentar peligros a simple vista, aunque la realidad marca lo contrario, ya que la demanda de tratamientos de pacientes con problemas físicos y lesiones derivados del ciclismo se muestra en aumento.

Exceptuando los traumatismos que producen las caídas, las molestias y dolores más recurrentes para los ciclistas se localizan principalmente en las rodillas (se resiente la articulación entre la rótula y el fémur), la espalda (fundamentalmente en el ciclismo competitivo), la cintura, cuádriceps, talones, cuello y manos. La tendinitis (en el tendón de Aquiles), dolores cervicales y la lumbalgia son las lesiones más usuales (las molestias en el cuello y la espalda abarcan más del 50 por ciento de las consultas).

Las posturas del cuerpo sobre la bicicleta, combinadas con los gestos del pedaleo, y el diseño de la bici, la velocidad y la superficie en la que se practica la disciplina (asfalto, montaña, arena), suelen ser los factores principales asociados a las lesiones. Por ejemplo, tener el asiento demasiado alto o demasiado bajo, puede causar lesiones en tendones y músculos.

A simple vista podríamos pensar que hay un único modo de montar una bicicleta, sin embargo, existen técnicas precisas que nos ayudarán a no lesionarnos y poder continuar con la práctica de esta actividad.

A tener en cuenta

1- Corrige la técnica de pedaleo
Una mala técnica o una errónea colocación del pie en el pedal, puede derivar en una lesión de rodilla. La relación pie-pedal determina en gran medida el efecto que causará la pedaleada en la rodilla. Si el pie no queda adecuadamente colocado en el pedal, o si al pedalear se produce un movimiento contrario a la biomecánica natural, la transmisión de la potencia exigirá un esfuerzo mayor que se reflejará también en la rodilla.

2- Elige el desarrollo adecuado
Utilizar combinaciones de plato y casette que excedan las capacidades del cuerpo puede tener graves consecuencias. Si te decantas por un desarrollo mayor del que estás preparado a llevar por tu entrenamiento o condición física, te exigirá un excesivo esfuerzo al pedalear y la presión que ejercerá de forma repentina en tus articulaciones afectará especialmente al fémur y la rótula.

Lo correcto sería ir aumentando la intensidad de forma gradual y estar siempre atento a las reacciones del cuerpo antes, durante y después del entrenamiento.

3- Altura del sillín
Llevar el sillín demasiado alto o demasiado bajo también puede lesionar la rodilla, tanto la parte frontal como la posterior, según sea el caso. De igual forma, si el sillín está colocado a una altura incorrecta, podría producirse un balanceo en la cadera al momento de pedalear, ocasionando asimismo un efecto negativo en esta articulación. Para escoger adecuadamente la altura del sillín se tomará la medida de la entrepierna, (midiendo desde el suelo hasta la entrepierna con un libro entre las piernas apoyado en el perineo), y luego multiplicar esa medida por 0,88. Posteriormente se aplicará esta medida desde el centro del eje del pedalier hasta la parte superior del sillín, que siempre debe estar en horizontal.

4- Zapatillas adecuadas
Lo ideal es conocer cuál es la talla correcta a escoger según cada marca, ya que ésta puede variar de una a otra. De igual forma es conveniente observar las características de las zapatillas elegidas, especialmente fijarse en la suela, que debe ser rígida pero con un punto de flexibilidad, y en el ajuste y soporte que brinde al pie.

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